Toxina botulínica

También conocida como Botox, la toxina botulínica de tipo A es un complejo neurotóxico que, en bajas dosis, reacciona con la musculatura y la relaja. De esta forma, la toxina botulínica elimina las arrugas de la cara.

Este tratamiento consiste en inyectar dosis muy bajas de esta toxina con una aguja muy fina y en pequeñas gotas de manera superficial en la zona a tratar.

Este tratamiento está pensado para pacientes jóvenes a quienes les han salido las primeras arrugas de expresión y para personas de edad avanzada, en combinación con otras terapias.

 Antes y Después

 ¿Cuáles son los resultados?

El tratamiento con toxina botulínica borra las patas de gallo, las arrugas del entrecejo y de la frente y eleva las cejas hacia arriba. De esta forma, el rostro obtiene un aspecto mucho más relajado y joven. Estos resultados serán definitivos después de dos semanas.

Si la inyección la realiza un profesional, la probabilidad de que surjan efectos secundarios es minúscula y, en caso de ocurrir, tan solo podrían aparecer pequeños hematomas que se marcharán al cabo de unos días.

 ¿Esta terapia requiere un mantenimiento?

En la mayoría de los casos, tan solo se requieren unos pequeños retoques tras la primera sesión.

De todos modos, deberán pasar seis meses desde la primera sesión para poder realizar la segunda. A su vez, tendrán que transcurrir otros ochos meses antes de la tercera sesión. A partir de entonces, será suficiente con una sesión anual de mantenimiento.

 ¿Qué ventajas ofrece?

Esta terapia tiene unos resultados excelentes en el contorno facial y mucho más naturales que los productos de relleno.

Otras de las ventajas de la toxina botulínica son que no necesita anestesia, no requiere pruebas alérgicas, se puede aplicar en cualquier época del año y también puede inyectarse en el cuello y el escote.

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