Reducción mamaria

Unas mamas demasiado grandes pueden generar problemas de dolor de espalda y de cuello, irritaciones de la piel debajo de la mama e incluso problemas respiratorios.

Esta intervención quirúrgica permite reducir el tamaño de los pechos de la mujer mediante la extirpación de grasa, tejido mamario y piel. También se puede disminuir el tamaño de la areola.

Con esto se consiguen unas mamas más pequeñas, ligeras y firmes y, sobre todo, se logra dar a los pechos una forma más proporcional con el resto del cuerpo.

 ¿Quién puede hacerse una reducción mamaria?

En general, esta intervención quirúrgica se realiza con el objetivo de aliviar un problema físico relacionado con el excesivo volumen y peso de los pechos. Es poco habitual someterse a esta cirugía por razones puramente estéticas, aunque también es posible.

Se recomienda esperar a que los pechos se hayan desarrollado del todo para someterse a esta cirugía. Aun así, puede realizarse antes si los problemas físicos son muy importantes. Se desaconseja esta cirugía para mujeres que quieran dar el pecho tras el embarazo.

 ¿Qué hay que hacer antes de la operación?

En la consulta previa, tu cirujano plástico evaluará tus pechos y tu estado general de salud. Se te someterá a una exploración de mamas y puede que se te solicite una mamografía. El médico planteará las distintas posibilidades y te dará instrucciones para preparar la cirugía.

Deberás informar al doctor en caso de ser fumadora o tomar alguna medicación o vitamina. También deberás contarle el número de embarazos previos, si tienes pensado quedarte embarazada en el futuro y si pretendes dar de mamar.

 ¿En qué consiste la cirugía?

La reducción de pechos se realiza en un quirófano y es habitual que la paciente ingrese una noche en la clínica. La operación dura entre 2 y 4 horas y lo más habitual es aplicar una anestesia general.

La cirugía consiste en realizar varias incisiones alrededor de la areola y el surco inferior de la mama, extirpar el exceso de piel, grasa y tejido mamario y recolocar el pezón en su nueva posición. Según el caso, puede que esta intervención se asocie a una liposucción.

 ¿Cómo estaré después de la intervención?

Al terminar la cirugía, se te colocarán unos tubos de drenaje y un vendaje alrededor de las mamas, que se substituirán en dos días por un sujetador especial. Las complicaciones son poco habituales, especialmente cuando la operación la realiza un cirujano experto.

Debes saber que las cicatrices serán visibles y permanentes, aunque irán remitiendo con el tiempo. También es posible que, si la intervención es importante, pierdas algo de sensibilidad en los pezones. Por lo demás, en dos días ya podrás hacer vida normal.

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